Son dieciocho
las flores que arrastro,
-las primeras ingenuas,
crecían felices-
cada primavera una más,
a la cual más indignada.
Sienten impotencia,
no saben cómo actuar
ante tanta violencia;
hasta el aire me pesa.
Atentas a la pantalla:
escaparate mundial que,
tan solo recuerda
a duras penas,
lo que les interesa.
¿Mundo conectado?
A ratos.
Inhalan este somnífero aire,
emitido por juglares
que sabiondos recrean
la bipartidaria lucha.
Hartas de fantoches;
de falsos reproches.
Flores antisistema
se manifiestan,
con un paraguas
bajo la tormenta.
con un paraguas
bajo la tormenta.

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