Siento que me falta aire, aire para afrontar todo el peso que
atosiga constantemente. Cada idea por cambiar este mundo despiadado queda
suspendida en el aire, tan solo son palabras que nunca llegarán a ser escuchadas,
nunca lo fueron.
Cada lágrima de
egoísmo equivale a cientos de hambre, cada corazón roto a otros mutilados.
Mientras unos
realizan sus quehaceres rutinarios otros tantos luchan por mantenerse a flote,
por continuar existiendo con lo que les queda, o sin nada. Mientras un niño
juega otro dispara.
Vivimos en una
constante y oscura tormenta, la
típica actualidad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario