Una mañana te despiertas, amortizando el colchón.
Si piensas, has desperdiciado la tarde,
si te evades.. él viene a encontrarte.

El sin nombre, caras refleja.
No da a basto entre tanto pasto, piensas,
cuál será su próximo zulo? Te ríes de su culo.
Ahuyenta, no vale ni dos mierdas.
Hay muelles que te asfixian con espirales,
otros esperan barcos, ahogados, en un triste charco.
Qué chasco.
¿No aguantas la presión?
Vuela, ciruela. Viruela, te perdiste.
Los pájaros enloquecen, sus huellas picoteas,
ahora que puedes sal. Sal y agua que te infectas.
Brújulas que se buscan, mapas no señalan,
vagabundeas perdida como agujas en pajares.
Sin ubicación ni orientación, te disuelves,
llama a Soledad, igual ella te comprende.
¿Qué parlas? Te recuerda.
No obvias. Tampoco importa.
Solucionada la evasión, carcajadas de almohada,
ya va siendo hora de que subas la persiana.
Las sábanas te arrastran, tu pijama de madrugada.
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